Viendo las gotas de mis recuerdos
Hace 25 años, un mediodía nublado de verano, caminaba hacia mi restaurante favorito para almorzar. Todo indicaba que sería un día más dentro de la rutina de siempre. Estaba en mi penúltimo año de universidad, el verano acababa de comenzar y trabajaba en una empresa en la que ya llevaba tres años.
Aunque la universidad había sido muy distinta a la escuela, mi vida seguía un ciclo que parecía una constante: semestre, verano, semestre, Navidad. Sin embargo, por alguna razón, ese día se sentía diferente.
Mientras caminaba por la acera, unas primeras gotas me avisaron que iba a llover. En cualquier otro momento habría acelerado el paso, pero ese día andaba como en trance. Desde que me desperté venía reflexionando, sin lograr descifrar por qué.
«¿Qué es lo que me pasa?», pensaba. «¿Será que faltan dos días para mi cumpleaños?».

Las gotas comenzaron a caer con más fuerza y mis pasos se hicieron más lentos. De pronto, entendí: me faltaba solo un año de universidad, ya tenía carro, tenía cuentas. Las repeticiones y las rutinas de adolescente se habían acabado.
¿Ya soy un adulto? Un escalofrío me recorrió todo el cuerpo de solo pensarlo. ¿Estoy listo? ¿Cómo he llegado hasta aquí?
Entonces, frente a mí, comenzó a pasar una lluvia de memorias. Era como un repaso de quién había sido y de cómo había llegado hasta donde estaba, algo que hasta ese momento nunca había hecho.
Mientras una parte de mi mente hacía ese recorrido, otra parte notó la metáfora: la lluvia de recuerdos y la lluvia real que, sin darme cuenta, ya caía sobre mí. Y esa otra parte comenzó a escribir una canción: «Viendo la lluvia».
Tan pronto llegué al restaurante, busqué un papel y escribí la letra. Esa misma tarde le puse música.

Desde entonces, ha habido varios momentos en mi vida en los que me he sentido en ese mismo punto: cruzando el umbral que cierra una etapa y abre otra nueva. En cada uno de ellos busco mi guitarra, y esta canción me ayuda a reflexionar sobre quién soy y cómo he llegado aquí. Son cosas que en el día a día paso por alto, pero que vale la pena sacar el tiempo para repasar y agradecer. Para tener perspectiva.
Hoy, a mis 49 años, me encuentro nuevamente en ese punto: repasando, recordando y mirando hacia adelante, sorprendido de esta maravillosa película llamada vida. Viendo cómo las gotas de mis recuerdos caen sobre mí mientras sigo caminando, porque, a fin de cuentas, no nos podemos detener.
Esta es la letra:
Viendo la lluvia
Caminando bajo la lluvia
viendo caer
las gotas de mis recuerdos
los momentos que pasé.
Nunca antes había mirado
hacia atrás
pero bajo el frío de la lluvia
yo no lo puedo evitar.
Recordando y pensando
lo que hoy he llegado a ser
al mismo tiempo sigo andando
viendo la lluvia caer.
Hoy no soy el mismo
que una vez yo fui.
Recordando y pensando
lo que hoy he llegado a ser
al mismo tiempo sigo andando
viendo la lluvia caer.
Héctor David Kuilan
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Espero que esta canción te ayude a ti también en tu camino.
Hasta la próxima.


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